La primera final de Gallardo contra Boca

La primera final de Gallardo contra Boca 5

Para leer y entender esta nota hay que hacer un ejercicio: retroceder la memoria dos años y borrar todo lo que pasó después. Entonces sí será más fácil dimensionar lo que definaba esa final de la Supercopa Argentina que se disputó el 14 de marzo de 2018, en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza. River y Boca, Boca y River, volvían a cruzarse en una final por segunda vez en la historia. Hasta entonces sólo había ocurrido en el Nacional 76 cuando ganaron los xeneizes con gol del Chapa Suñé. El título de uno en el torneo local y del otro en la Copa Argentina los puso nuevamente cara a cara.
El River de Gallardo llegaba en un momento complicado a ese partido. Después de la pretemporada de verano, había ganado dos, empatado tres y perdido otros tres encuentros por el campeonato argentino y había sumado otro empate en el debut de la Copa Libertadores. Del otro lado, el Boca de Barros Schelotto era el puntero que se encaminaba hacia el bicampeonato. Pero aquella noche en Mendoza, otra vez se quemaron los papeles. La teoría de la previa no fue la práctica que se dio en la cancha.
Pasaron nomás 18 minutos del superclásico para que Ignacio Fernández pisara el área rival y cayera tras una falta de Cardona, que Gonzalo Martínez se encargó de transformar penal por gol. River fue otro respecto al que venía siendo y además contó con el primer gran partido de Franco Armani. El arquero que se había incorporado en el inicio del año tapó todo, fue la figura de la final ahogándole varios gritos a Boca: mano a mano a Fabra, rebote a Nández, remate Pavón y más. Y en el segundo tiempo apareció Scocco, tras una asistencia del Pity, para poner el 2-0 con una gran definición y asegurar la Supercopa Argentina.
Después de los festejos, Gallardo no dejó bajar la efervescencia en la conferencia de prensa. “Estos dos meses que venimos jugando muy mal fue parte de la estrategia. Nosotros sabíamos cómo jugaba Boca y ellos no sabían cómo jugamos nosotros. Fue parte de la estrategia para ganar el partido más importante de este semestre ”, descargó veneno el Muñeco, enojado por las críticas que había soportado en la previa por el flojo nivel que venía mostrando su equipo. “Tenía muchas ganas de jugar este partido. Es una alegría inmensa, una alegría que nos damos a nosotros mismos ”, confesó el técnico con una mezcla de felicidad y furia.
Claro que Gallardo sacó pecho porque “se ha saldado otro pagaré” en referencia a que había puesto mano a mano el historial de finales entre River y Boca. Había sido su tercer superclásico decisivo como entrenador, aunque en los dos anteriores no había un título en juego sino la continuidad en las copas. En el 2014 lo había eliminado en la semifinal de la Sudamericana y en el 2015, en los octavos de la Libertadores. Ese partido en Mendoza le había generado a los de Núñez una nueva estrella y la sensación de haber logrado algo que pocas veces puede darse, eso de enfrentar al clásico rival en una final. Sólo había ocurrido 32 años atrás. “¿Cuándo se volverá a repetir?” fue la pregunta en aquel momento …
Sí, ahora vale actualizar la memoria y responder esa pregunta.

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